Antifaces y gorros de seda

Lo que te pones tú, no la almohada: antifaz para tapar la luz y gorro para que el pelo amanezca como te acostaste.

Omitir para ir a lista de resultados

Filtros activos:

3 artículos
Columna de cuadrícula
Columna de cuadrícula

Filtro

Filtros activos:

Cuál de los dos antifaces te conviene

Los dos tapan la luz y los dos son de seda de morera. La diferencia está en si te molesta la presión sobre los ojos:

  • Antifaz acolchado (19 momme) — plano y mullido, tapa de ceja a pómulo y apoya en el hueso. Si nunca te ha molestado notar el antifaz encima, con este vas sobrado y te ahorras diez euros.
  • Antifaz 3D — moldeado con las cuencas huecas: no toca los ojos ni aplasta las pestañas. Es el que quieres si duermes boca abajo, llevas extensiones de pestañas o te despiertas viendo destellos por la presión.

Por qué de seda y no de satén

Aquí la diferencia se nota más que en ningún otro sitio, y es cuestión de temperatura. El satén de poliéster es plástico tejido: no deja pasar el aire, así que en verano —o durante un sofoco— se suda debajo y acabas quitándotelo a las tres de la mañana. La seda es una fibra natural que transpira y regula. Es la razón por la que un antifaz de seda se queda puesto toda la noche.

El gorro: para qué sirve de verdad

La funda de almohada protege la parte del pelo que toca la almohada. El gorro de dormir de seda protege todo el pelo, incluida la parte de arriba, y por eso es lo que marca la diferencia si tienes el pelo rizado, largo, teñido o con extensiones. También conserva la definición del rizo de un día para otro, que es lo que hace que el peinado te dure una jornada más.

Es de 22 momme, con banda ancha para que no deje marca en la frente, y talla única con hueco de sobra para melena larga o trenzas. Más sobre esto en por qué te levantas con el pelo encrespado.

Envío y devolución

Entrega en España en 10-22 días, y gratis a partir de 55 €: con dos piezas ya no pagas envío. Tienes 14 días para devolverlo sin dar explicaciones, y el antifaz y el gorro también, aunque hayas abierto la bolsa: no van precintados.