Nórdico de plumón o de seda: cuál te conviene y por qué

Dos edredones doblados sobre una cama de lino hueso, uno más voluminoso que el otro

Cuatro de la mañana, destapada. Seis, con frío buscando el edredón. Y por la mañana, la sensación de haber dormido peleándote con la cama.

Se le suele echar la culpa a la calefacción. Casi nunca es eso: es que el relleno no regula.

Cómo abriga cada uno

El plumón abriga por volumen: atrapa aire entre las plumas y ese aire quieto es lo que aísla. Cuanto más hincha, más abriga. Por eso un buen nórdico de plumón es enorme y ligero a la vez.

La seda abriga por aislamiento de la propia fibra, colocada en capas finas superpuestas. No necesita hincharse. Por eso un nórdico de seda es notablemente más delgado para el mismo abrigo.

Eso ya explica media diferencia: uno te tapa como una nube y el otro como una segunda piel. Es cuestión de gusto, pero conviene saberlo antes.

Las cinco diferencias que se notan

1. La humedad — y aquí está el motivo de destaparte

Durante la noche pierdes entre medio litro y un litro de agua por transpiración. El plumón absorbe esa humedad y la retiene: el calor se acumula, se pasa de temperatura y acabas destapándote. Al destaparte te enfrías, te vuelves a tapar, y otra vez.

La seda es una proteína que evacúa el vapor en vez de retenerlo. No es que dé menos calor: es que no acumula. Esa es la diferencia entre un nórdico que regula y uno que no.

2. El peso

Para el mismo abrigo, un relleno de seda pesa bastante menos. Si te agobia el peso del edredón encima, es un punto a su favor. Si te gusta notar peso —hay a quien le tranquiliza—, el plumón gana.

3. Las alergias

El plumón suelta plumas y polvo, y es terreno de ácaros. La seda no suelta, es hipoalergénica por naturaleza y a los ácaros no les gusta. Si duermes con alguien alérgico, esto no es un detalle.

4. El mantenimiento

El plumón hay que sacudirlo para redistribuirlo, porque migra hacia las esquinas y deja zonas frías. La seda va en capas cosidas y no migra: se airea un par de veces al año y ya.

5. Lo que hay detrás

El plumón sale de aves. Hay certificaciones de bienestar animal serias, pero verificar el origen de un plumón concreto es difícil, y en la UE arrastra etiquetado específico. Con la seda ese debate no existe.

Entonces, ¿cuál?

Si… Te conviene
Te destapas a media noche o tienes sofocos Seda
Hay alergia al polvo o a los ácaros en casa Seda
Te agobia el peso del edredón Seda
Quieres el máximo abrigo posible para una casa muy fría Plumón
Te gusta la sensación de nube y de peso encima Plumón
Buscas lo más barato Fibra sintética, sin darle más vueltas

El número que hay que mirar

En el plumón se mira el fill power (cuánto hincha) y el porcentaje de plumón frente a pluma. En la seda se miran los kilos de relleno: es lo que determina si es de verano, de entretiempo o de invierno.

Nuestro nórdico de relleno de seda lo lleva en el nombre de cada variante: 2 kg para casi todo el año en un piso con calefacción, 3 kg para invierno de verdad. Si una tienda no te dice los kilos, no te está diciendo cuánto abriga.

Y va dentro de una funda nórdica — si es de seda también, la cama queda de seda por dentro y por fuera.

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